Memorias de Resistencia: Saludo a Pablo González Casanova: por la liberación de todos los universitarios presos (carta 6.c).

Cartas y Comunicados del EZLN

Ejército Zapatista de Liberación Nacional 
México.

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Foto: Víctor Camacho/ archivo La Jornada

Carta 6.c.

Febrero del 2000.

A: Don Pablo González Casanova

De: Subcomandante Insurgente Marcos

“Yo, que tengo una juventud llena de voces,
de relámpagos, de arterias vivas, 
que acostado en mis músculos, atento a cómo corre
y llora mi sangre, 
a cómo se agolpan mis angustias
como mares amargos
o como espesas losas de desvelo,
oigo que se juntan todos los gritos
cual un bosque de estrechos corazones apretados;
oigo lo que decimos todavía hoy,
todo lo que diremos aún,
de punta sobre nuestros graves latidos,
por boca de los árboles, por boca de la tierra”.

José Revueltas. Canto irrevocable.

Don Pablo: Todos y todas lo saludamos. No sólo por su valiente actitud de días recientes, pero también por ella. La firme distancia que usted ha marcado frente a la actitud violenta y autoritaria de quienes están al frente del gobierno y de la UNAM vale mucho, sobre todo en estos tiempos en los que la congruencia es un sarcasmo y la dignidad un malentendido.

Sepa usted que nos llena de orgullo el haber estado cerca suyo. Su hoy no es más que la confirmación de lo que ha sido su vida. Aun antes del tiempo en que se desempeñó como miembro de la Comisión Nacional de Intermediación, sus palabras nos ayudaron a entender este dolor que llamamos “México”. Ya en la Conai, al lado de esos grandes hombres y mujeres que la formaban, su compromiso en la búsqueda de una solución pacífica, justa y digna a la guerra era firme y de tiempo completo. Por ahí he leído que el ex secretario de Gobernación y hoy candidato oficial a la Presidencia, Francisco Labastida Ochoa, se quejó de que la Conai estaba “cargada” a uno de los lados. Si los “lados” eran la guerra y la paz, es obvio que quienes formaron la Conai estaban “cargados” al lado de la paz. Tanto el obispo Samuel Ruiz García, como doña Concepción Calvillo, viuda de Nava, los poetas Oscar Oliva y Juan Bañuelos, y usted, se afanaron por lograr la paz en el sureste mexicano de la única forma en que es posible lograrla: con respeto, con justicia, con dignidad, con verdad. Es claro que el señor Labastida, de llegar al poder, seguirá los pasos sangrientos de Zedillo y la guerra contra los indígenas no hará sino alargarse y volverse más cruenta. Para lograrlo, Labastida habrá de enfrentarse a muchos mexicanos que, como usted, están “cargados” hacia el lado de las soluciones pacíficas y en contra del uso de la violencia.

Su explícita y contundente condena al uso de la violencia para enfrentar las demandas del movimiento estudiantil de la UNAM, no es más que la consecuencia lógica de quien es lo que es de tiempo completo. Estamos seguros de que su ejemplo será seguido por otros y otras intelectuales que, con sus propios modos y formas, le harán saber al que usa la violencia como argumento de gobierno que no lo hará impunemente; y a los estudiantes que hoy se encuentran en la cárcel o perseguidos, que quien sufre una injusticia ya no está solo. Unos y otros habrán de escuchar las voces y los pasos que, “por boca de los árboles, por boca de la tierra”, decimos y diremos: libertad y diálogo.

Hoy en día, a pesar de los medios electrónicos de comunicación, una ola de indignación popular se levanta para exigir la libertad de los universitarios prisioneros y la reanudación del diálogo. Encabezado por los valientes padres de familia, este movimiento incorpora a lo mejor de las organizaciones sociales, de los partidos políticos de izquierda, de artistas e intelectuales, de religiosos y religiosas, de gente, de universitarios. Su objetivo común, lo que los une, es la exigencia de justicia. Y ésta, la justicia, no puede verse cumplida mientras uno solo de los universitarios permanezca tras las rejas. Lo mejor de la izquierda partidaria no sólo lo ha entendido a cabalidad, sino que es uno de los principales impulsores.

A contracorriente de este sentimiento que se traduce en movilización, los medios electrónicos de comunicación se engolosinan con los recursos que les destinan los partidos políticos para publicidad de las campañas, y creen que tienen la autoridad moral y la legitimidad para convertirse, simultáneamente, en fiscal, juez, jurado y verdugo de todo aquello que no tenga tiempo pagado en su programación. Usted lo padeció en carne propia, Don Pablo, y lo padecen en oídos y vista propios millones de mexicanos. En el portal del siglo XXI, la televisión aplaude la doble imagen del México “democrático” actual: una universidad llena de militares y una cárcel llena de estudiantes (la intensidad de la vida democrática de un país se mide por la cantidad de spotspublicitarios, no por el número de presos políticos). En el país de la televisión, la Carta Magna no es la Constitución, sino la cartelera de programación (que facturen la cacofonía en horario triple A) y no hay consejeros del IFE más efectivos que las direcciones de noticieros.

Como quiera, fuera del horario de telenovelas, la gente (ésa que no cuenta si no tiene un asesor de publicidad y otro de mercadotecnia) se movió para protestar, así como usted Don Pablo, contra la represión. Según pudimos leer en la prensa escrita, la marcha del 9 de febrero pasado fue la más grande de los últimos tiempos. El clamor era uno: libertad para los presos políticos. Hace 6 años, en 1994 y un 12 de enero, hubo una gran movilización similar. Como hoy lo es con motivo del movimiento universitario y ayer lo fue con el alzamiento zapatista, la gente toma las calles para hacerse oír.

Entonces, en aquel enero de sangre y pólvora, nosotros tuvimos que decidir cómo debíamos “leer” esa gran movilización. Pudimos haberla “leído” como una manifestación en apoyo a nuestra guerra, como un aval al camino de lucha armada que habíamos elegido; o pudimos haberla leído como una movilización que apoyaba no nuestro método (la guerra), pero sí nuestras demandas, y que se manifestaba contra la represión gubernamental.

Nosotros estábamos aislados, replegándonos a las montañas, cargando a nuestros muertos y heridos, preparando el combate siguiente. Así, lejos, muy lejos, y en esas condiciones, tuvimos que escoger. Y escogimos “leer” que esa gente que salió a las calles estaba contra la injusticia, contra el autoritarismo, contra el racismo, contra la guerra, que estaba por el diálogo, por la paz, por la justicia, por la solución pacífica de nuestras demandas. Eso leímos y eso marcó nuestro andar posterior.

Hoy el movimiento estudiantil universitario (y el CGH) enfrentan una situación parecida. Quienes lo forman pueden “leer” la movilización del 9 de febrero como una manifestación de apoyo a la huelga, o como una exigencia de justicia (liberando a los presos) y de diálogo. No es lo mismo.

Con la “lectura” que escoja, el movimiento estudiantil universitario habrá de decidir sus pasos siguientes. Escogerán y lo harán bien. No están aislados y tienen la inteligencia y los recursos para lograr una lectura correcta.

¿Nosotros? Como siempre Don Pablo: a todos y todas los y las que forman el movimiento estudiantil universitario, a sus padres y madres, a sus maestros, a quienes los apoyan y están cerca de ellos, los queremos, los admiramos, van a ganar.

Por todo esto es que hoy, Don Pablo, lo saludamos a usted. A usted y a todos y todas los que, como usted, han manifestado su repudio a la entrada de los militares disfrazados de policías (“paramilitares” en sentido estricto) al campus universitario.

Sabemos que su voz y su paso también se unirán a los de todos los que demandamos lo que es urgente y necesario: la liberación de todos los universitarios presos.

Vale. Salud y que nunca renunciemos a la esperanza.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

Subcomandante Insurgente Marcos

México, febrero de 2000.

P.D. Por ahí leí que los estudiantes presos están pidiendo que les manden libros. Mándeles ése que se llama La democracia en México. Vale tanto hoy como ayer, y es de esos libros que producen dolores fértiles.

Pablo González Casanova: Carta abierta sobre Cuba

Tomado de Cuba Debate

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Pablo González Casanova                                                                                                                                                              Foto: Cuartoscuro

A Mr. John D. Rockefeler, director honorario de la Sociedad de las Américas y distinguidos individuos del sector privado y de las organizaciones gubernamentales o de las fundaciones, que enviaron una carta al Presidente Obama para apoyar a la sociedad civil en Cuba:

Hemos leído con mucho cuidado su solicitud al presidente Obama. En ella nos sorprende a la vez su indiscutible cambio de política hacia la pequeña Isla y su gran pueblo. Durante más de cincuenta años habéis realizado todas las medidas abiertas y encubiertas para que fracasara su proyecto de Independencia y Libertad. Hoy veis la posibilidad de lograr, con distintas políticas los mismos objetivos que antes, y argumentáis por aplicarlos, con la misma emoción que ponéis, en “defensa de vuestros valores e intereses”…

Las medidas que exaltáis revelan, sin embargo, muchos errores y autoengaños al creer (y algunos creéis) que vais a impulsar “la independencia económica de Cuba”, sus “derechos individuales” y sus “derechos humanos”, cuando en realidad se trata de un país al que no habéis podido vencer, a pesar de las tremendas presiones y acciones abiertas y encubiertas en su contra, y del incalificable bloqueo de más de medio siglo que le habéis infligido.

¿Tenéis ojos y no veis?, ¿oídos y no oís? Es bien sabido. En Cuba todos los niños y jóvenes en edad de aprender tienen escuelas, universidades e institutos, todos los enfermos médicos, medicinas y hospitales, todos los trabajadores empleo, y los ancianos asistencia… Es cierto que uso aquí la palabra “todos” como la definió García Márquez, como el 80% o más de la población, o mucho más, con limitaciones de que se encargarían los cubanos si en la práctica los hubierais dejado cumplir con vuestros buenos deseos. Pero ya, en medio de presiones y bloqueos, muchísimo es lo que han logrado y, hasta centros de investigación científica de punta tienen, a nivel mundial, así como servicios hospitalarios tan buenos y tan amigos del pueblo norteamericano que curaron a los bomberos heridos el “11 de septiembre”, a quienes vuestros hospitales no habían atendido y a quienes Michael Moore se encargó de llevar a los hospitales públicos de Cuba.

Es más, si echáis cuentas veréis que en ese país de Nuestra América los habitantes que reciben beneficios gratuitos alcanzan proporciones mucho mayores que en Estados Unidos, Canadá, Inglaterra y la Unión Europea. Los logros se realizan con modestos recursos pero buscando, tesoneramente, que alcance para todos en lo que se pueda, y se puede mucho.

Las ofertas que proponéis de “ayuda humanitaria”, “seguridad nacional”, “prohibición de drogas y medio ambiente”, muy bien sabéis de los inhumanos fracasos que han tenido cuando las aplicasteis y aplicáis en países enteros como Afganistán, Irak, Haití, Sudán del Sur, Nigeria, Libia entre otros, o en Continentes enteros como la propia África, el Medio Oriente, la América Latina, cuyas poblaciones –en una gran mayoría o en su totalidad– se encuentran envueltas en las llamadas “guerras de espectro completo” que vuestros estrategas diseñan, y que acrecientan los odios, enfrentamientos y pesares de inmensas poblaciones que no tienen derechos humanos, viven y mueren peor que animales, hambreados y enfermos, flacos y hasta tan esqueléticos que sorprende verlos con los ojos hundidos, la mirada de los niños perdida, sin brillo, y su pielecita arrugada que se les pega a los huesos. Duele verlos hasta en la tele, e imaginar cómo viven día a día y minuto a minuto y cómo crecen en medio del hambre y el terror, sin agua ni techo, sin forma de trabajar que no sea servil o esclava, agotadora, riesgosa, o insalubre, entre ofensivas generalizadas de los capataces, de los guardias blancos, de militares y paramilitares que con otros bandidos, asesinos y sádicos fanáticos todos muy bien armados y aprovisionados, para gloria de la industria armamentista, son espanto de niños, adultos y viejos, víctimas y candidatos a las políticas de etnocidio y genocidio crecientes, cada vez más preconizadas o patrocinadas por los “neoconservadores”, y por la ”extrema derecha” enardecida por la xenofobia, el asco visual y el racismo del mundo global que encabezáis.

En medio de tan inhumanos hechos, confirmados por los “medios” y hasta por las íntimas miradas de vuestros propios hijos –con unos que se preparan para sucederos con la misma saña y otros que cada vez más protestan y se rebelan con admirable fortaleza– vosotros añadís el error de creer que en la Cuba invencible tras más de cincuenta años de asecho se puede separar y aun enfrentar a la “sociedad civil” contra “su gobierno”. No os cabe imaginar gobiernos que no sean de las corporaciones y de los burócratas. Pero en Cuba, pueblo y gobierno están fusionados y soldados tan estrechamente –y en una proporción tan alta– que no hay grupo de “contras” aventureros que haya podido tener éxito, en tan largo tiempo, con sus acciones terroristas y subversivas.

El “pueblo gobierno” de Cuba es un fenómeno “democrático” que si lo entendierais os causaría horror, pues de hecho –como ha escrito David Brooks– la democracia es a lo que más teméis, en tanto encierra el verdadero sentido de la etimología griega y corresponda a la definición de una práctica del pueblo como hacedor de las grandes decisiones, en que para ser efectivo en el logro de sus fines se organiza como pueblo-gobierno, con los más variados colectivos y las más variadas estructuras, unas coordinadas y otras jerárquicas, todas para lograr, en cada tarea, los objetivos a alcanzar.

La organización de las practicas democráticas en Cuba es muy distinta a la de los gobiernos de las corporaciones, pues tanto en las grandes como en las pequeñas estructuras los valores e intereses dominantes engarzan con los de la Independencia y la Libertad, todo, por supuesto, en medio de contradicciones, errores y flaquezas –menores o mayores– que los enemigos del proceso cubano buscan acrecentar fingiendo consternación por las fallas que ellos mismos o sus patrocinadores atizan.

Pensad bien y entenderéis con suma claridad, que vuestros grandes triunfos en el mundo, por algo no se han dado en Cuba. Veréis, en lo íntimo de vuestra conciencia política, que los cubanos han logrado subsistir en su proyecto emancipador precisamente por la clase de democracia que los habitantes de Cuba han redefinido, tanto en la creación como en la práctica de sus organizaciones. Creación y práctica abarcan a una inmensa población con cientos de miles de cuadros, cuya conciencia, voluntad y valentía incluyen la disciplina que por convicción tienen quienes ni se rinden ni se venden.

Tamaño esfuerzo del pequeño gran país no deja de padecer y enfrentar –como hemos dicho– esas contradicciones que a ustedes tanto les interesan y, también, las que recientemente reconoció con precisión y claridad admirables. Mr. Warren Buffet, el tercer millonario de los Estados Unidos de Norteamérica, cuando dijo hace poco: “Sin duda hay guerra de clases, y es mi clase, la mía –la de los ricos–, la que está ganando”…

La lucha sigue y ustedes –como signatarios de la carta al presidente Obama sobre Cuba… (Por cierto, permítanme que les cambie de trato y les hable de “usted” pues me resulta más fácil)… Repito: la lucha de clases sigue, y confieso que la están dando muy bien en lo que les es posible, pues ahora la quieren cambiar para ganar la guerra por las buenas ya que no la ganaron por las malas.

En su propuesta al presidente Obama le piden que cambie la política de bloqueo, de sanciones y prohibiciones que Estados Unidos ha aplicado contra Cuba durante cincuenta años. Afirman que “Estados Unidos puede ayudar al pueblo cubano a determinar su propio destino…”; puede “empoderar” (como ya se dice en mal castellano) al pueblo; puede “fortalecer a un amplio espectro de la sociedad civil independiente”, y “a las organizaciones creadas para impulsar la economía individual, y las necesidades sociales, al margen de su orientación política…”

En su carta abierta al presidente Obama le proponen sin ambages “un cambio radical,” en vista de que la política seguida por Estados Unidos en sus relaciones con Cuba ha dejado a Estados Unidos cada vez más sólo en términos internacionales. “Es la oportunidad de cambiar, –le dicen–, ….de ayudar al pueblo de Cuba, a la sociedad civil de Cuba; la oportunidad de ampliar el comercio con “las empresas independientes”, eso sí, la “de facilitar y legalizar el uso de tarjetas de crédito”, de promover “la importación y exportación de artículos y servicios”, y de que las ONG’s, (las Organizaciones no Gubernamentales), “apoyen a los pequeños propietarios agrícolas”, y “que también apoyen, por supuesto, a las pequeñas empresas y hasta a las micro-empresas…”

En varias ocasiones –no sé por qué tantas– ustedes insisten en la necesidad de promover varios proyectos de telecomunicaciones, y se refieren a diversas formas de cooperación de las ONGs con instituciones académicas cubanas mediante fondos para la educación, becas para estudiantes distinguidos y para gastos de viaje, y que en ese terreno se dé la necesaria autorización para que quienes viajen a Cuba, o tengan familiares en Cuba, puedan usar, junto con las tarjetas de crédito, otros servicios bancarios norteamericanos, así como abrir cuentas en los bancos de Estados Unidos, o enviar remesas a sus familiares, o prestar servicios profesionales a “empresarios independientes”…

Por supuesto, al mismo tiempo, insisten ustedes en que “el gobierno de Estados Unidos se comprometa cada vez más con el pueblo de Cuba, y que simultáneamente cumpla con el deber de seguir presionando al gobierno de Cuba en el terreno de los derechos humanos. “El gobierno debe dar prioridad” –terminan diciendo al presidente Obama– a concertar compromisos en áreas “de interés mutuo y a realizar discusiones serias con sus contrapartes cubanos en asuntos de seguridad mutua y deberes humanitarios”. En éstos destacan la liberación de un preso al que estiman.

Para cualquier lector bien enterado, como Mr. Warren Buffet, todo el mensaje a que nos hemos referido busca seguir ganando la lucha de clases en Cuba. Su innegable sagacidad consiste en privilegiar los intereses individuales, de grupo, ideología o clase frente a los intereses de la comunidad nacional de un país donde el pueblo-gobierno de las grandes mayorías está construyendo la transición a un mundo viable, pues en el que vivimos se encuentra en proceso la destrucción por ese 1% al que parte de ustedes pertenece, un proceso que la juventud americana, con la del mundo entero, va a sufrir y a enfrentar, amenazada como está en su futuro inmediato por el enfermizo y hegemónico proyecto de acumulación de poder y riquezas que practicáis a costa de la miseria de la inmensa mayoría de la humanidad y del creciente peligro para la vida de toda la humanidad, situación y peligro confirmados por los propios “think tanks” de Harvard, MIT, Instituto de Santa Fe, y por numerosos organismos científicos del mundo, entre los que destacan los principales de Naciones Unidas, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, y muchos más que con todo rigor y responsabilidad científica registran, a más del cambio climático; del crecimiento del hoyo de ozono, –que sólo por un momento pareció contenerse–, y de muchos otros peligros más, que abarcan la polución de los mares y de las aguas dulces; la destrucción de los suelos, y subsuelos; de los bosques, vegetales y faunas de mar y tierra, y hasta de la biosfera entera.

Como nos dicen los expertos, muchos de esos daños y peligros son irreversibles, y nos aseguran que cada día se aceleran más, y que conforme pasa el tiempo se vuelve más difícil contenerlos. Las más prestigiosas revistas científicas de Estados Unidos y el mundo sostienen estas afirmaciones que para nada tienen que ver con meras creencias apocalípticas ni con supuestos errores u opiniones de algunos especialistas, ni menos con manipulaciones de los datos por científicos tramposos de que llegaron a acusar, sin la menor base un grupo de científicos ingleses por el hecho de haber señalado el carácter “antropogénico” del cambio climático que amenaza al planeta. Tan temeraria acusación fue desmentida por las grandes revistas científicas de vuestro propio país y del mundo. Ese peligro y otros que amenazan a la Tierra son antropogénicos. Por primera vez en la historia del sistema solar el hombre es capaz de destruir a la tierra. Piénsese nada más en el perfeccionamiento y la excedente cantidad de bombas nucleares y e sistemas de lanzamiento, que a su capacidad letal, precisión y alcance añaden la irresponsabilidad con que las grandes potencias juegan a las amenazas de guerra.

Bueno…, es posible que ganéis la lucha de clases, pero vuestra victoria será una victoria pírrica si destruís a los movimientos que están luchando por la construcción de la vida, como el gobierno-pueblo de Cuba, y muchos otros que desde las comunidades agrícolas y las ciudades perdidas están construyendo la transición a otro mundo posible y autosostenible.

Con mis mejores deseos y buenas maneras os digo. Dejaos de “descalificaciones” y “negaciones” freudianas. Alentad a los hombres de ciencia que han confirmado la verdad, atended su verdad, y pensad por vuestra propia cuenta que la democracia de las corporaciones y complejos ya es insostenible, que la organización del mundo por los complejos empresariales-militares-políticos y mediáticos, cuyo más poderoso “atractor” es la “maximización de utilidades y riquezas”, ya ha entrado a una “fase de transición” terminal, “entrópica”, y que es necesario impulsar la transición a un sistema cuyo atractor principal sea la libertad y la vida.

En ese camino veréis que es pionero el pueblo-gobierno de Cuba y también el ciberespacio en el que desde Wall Street y hasta Washington D.C. luchan muchos de vuestros propios hijos. Todos ellos, absolutamente todos, buscan caminos pacíficos, y continúan, bajo nuevas formas, la vieja lucha de los rebeldes por la paz y por la vida para transitar a un mundo viable, realmente humano…

Conocerlos y reconocerlos consiste en respetarlos, y en empezar por honrar vuestra palabra, un acto para el que también apelamos a la Señora Hilary Clinton, que ha empezado a organizar su campaña por la presidencia del gobierno de Estados Unidos y que podría empezar por honrar su palabra y la del gobierno al que aspira, así como la de su esposo, demandando la inmediata liberación de los tres jóvenes aún encarcelados –Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero– quienes formaron parte de un grupo cubano-norteamericano encargado de poner al descubierto a los terroristas que desde Miami estaban cometiendo atentados sin cuento.

La lucha de clases sigue, la lucha por la independencia y la autonomía de los pueblos sigue, así como la lucha por la redefinición en los hechos de la libertad, la justicia y la democracia: Ninguna se detendrá. Sólo que en el mundo actual los seres humanos tienen que empezar por recuperar el uso de la palabra para la transición a la paz y la vida.

Haced vivir la palabra que se honra con actos… Haced –para empezar– algo que os parecerá muy pequeño y que será muy grande. Pidan al presidente Obama la libertad de los tres héroes cubanos encarcelados. Inicien una nueva historia de su palabra con actos como éste a que nos obligan los cambios de un mundo en que no sólo existe la lucha de clases sino la lucha por la vida, por la vida del 99% y también del 1% de la humanidad y de nuestros descendientes.

Pensad que otra vez en el principio del mundo estará la palabra.

Viva la vida y la libertad.

Viva el pueblo de Estados Unidos y el pueblo de Cuba.

Viva la Humanidad y la transición a otro mundo viable, posible y necesario.

Gracias por su atención.
Sinceramente

Pablo González Casanova
Profesor de la Universidad